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De comenzar haciendo covers a terminar dominando un sonido propio

Esta hermosa lección la aprendí de la música. Todo el mundo que ha querido tener una banda en algún momento de su vida, comienza por tocar covers de sus artistas favoritos. Cuestión que todavía se adereza más, si en dicho momento, el entusiasmo de la situación, coincide con no tener la menor idea de cómo sacarle sonidos a un instrumento musical.

El resultado de que este hipotético proyecto sonoro triunfe, se ve definido básicamente por una cuestión de “horas de vuelo” y dedicación. Hay que invertirle tiempo, atención y dinero (TAD) al asunto.

Muchas horas de práctica, en gran parte con gusto y en otra gran medida, con disciplina. Hay que realmente ponerle pasión al asunto, para ser lo suficientemente aferrado y no botar el instrumento por la temprana frustración. Y en los correspondientes casos, hay que ir invirtiendo gradualmente no sólo en un instrumento de mejor calidad cada vez, sino también en un equipo que complementa a éste. Así como si es opción, pagar por un par de lecciones para mejorar la parte técnica que implica la ejecución.

Si lo enunciado anteriormente les parece mucho, entonces no busquen formar una banda musical. Aunque permítanme decirles, que todo emprendimiento en la vida es algo casi, casi, similar.

Punto y aparte de los recursos que implica echar a andar una banda, si el proyecto se logra con cierto éxito, al paso del tiempo, se puede notar la evolución de la agrupación misma a través de diversos elementos. Sus integrantes, su look, los temas a los que se refieren sus canciones y evidentemente, el sonido.

En los primeros días de una banda, es casi seguro que nadie tenga canciones propias. Es ciertamente improbable que los integrantes escriban y/o compongan sus canciones. ¿Cuál es el punto de partida entonces? Interpretar las canciones de los grupos favoritos de cada miembro. Aprender a tocar las mismas canciones que les gusta escuchar.

Es de este modo, que con el factor tiempo transcurrido, los integrantes pasan del desconocimiento a la práctica, para después conseguir el dominio de la interpretación. Este momento es importantísimo en la vida de una banda, pues es aquí que al conocer de pies a cabeza una pieza musical, se comienza a jugar cada vez más con la improvisación durante la ejecución.

Al improvisar, experimentar y comenzar a hacer algunas modificaciones estilísticas, no tardan en aparecer las primeras piezas originales de la agrupación. Los miembros al sentirse más seguros en la ejecución, pasan a un nuevo escalafón en el que hay una apertura a no sólo interpretar, sino a comenzar a crear.

Si dicha agrupación mantiene su ritmo de creación y se mantiene unida por otro periodo consistente de tiempo, lo que va a suceder es que va a comenzar a generar un estilo. Esto es otro momento importante en la vida del grupo, pues es aquí que se comienza a desarrollar un sonido con características distintivas. Su (y enfatizo aquí) sonido propio.

Quizás está de sobra decir que los músicos que llegan a ser famosos y/o reconocidos son los que alcanzan este punto. Pero lo que es completamente necesario recalcar, es que sólo llegaron a este punto tras mantenerse insistentes en conseguirlo.

Este ejemplo, reitero, no sólo ocurre en terrenos musicales, sino en cualquier otra área.

Pensemos, por ejemplo, en un escritor. Con mucha probabilidad, sus primeros escritos estén sumamente influenciados por los textos que lo llevaron a esa labor.

O pensemos también a nivel profesional. Alguien que se estrena en un puesto ejecutivo, podría no tener la certeza de tomar algunas decisiones relevantes en particular. Por lo que es probable que lo consulte con sus superiores, otras personas en su misma posición en algún otro lugar o en algún caso de estudio que pueda llegar a investigar.

Ambos, seguramente con el tiempo, desarrollarán un estilo de ejecución, pero esos primeros performances estarán influenciados por esos primeros inputs de información.

La moraleja no es otra que mantenerse constante en la práctica hasta formar un estilo propio de hacer las cosas. Sólo así, sea lo que sea que hagamos, podremos pasar de tocar covers a encontrar y dominar nuestro sonido.

B.