Dibuja un dinosaurio, como tú quieras

Darle rienda suelta a tu imaginación, es liberar a este amigosaurio.

Imagen de una plantilla para dibujar un dinosaurio
Imagen: Crédito a quien corresponda.

¡Tiempo de dinosaurios! Usa esta plantilla y dibuja el cuerpo de este amiguito. No como te enseñaron en la escuela, sino como tú sabes que realmente es.

B.

Michelle Obama y Prince

Parece que el fotógrafo de la portada de la biografía de Michelle Obama, está claramente influenciado por la portada del segundo disco de Prince.

Hace poco exponía con algunos miembros del equipo en Life On Mars, la agencia de marketing digital / empresa tecnológica en la que colaboro, la teoría creativa de Everything is a Remix.

Dicha teoría nos plantea que todo lo que conocemos, no es otra cosa que la mezcla de dos o más referencias previas, llevadas a un nuevo contexto y mostradas en una presentación más actual.

En ese sentido, dada mi afición a la música y los libros, me he encontrado con el curioso caso que les mostraré a continuación.

Por una parte, tenemos la cubierta del segundo álbum de Prince, titulado de manera homónima y que saliera a la venta en el año de 1979. Por la otra, la portada de la biografía de Michelle Obama, «Becoming Michelle Obama«, publicada en el 2018.

La dirección de arte de la primera, muestra una fotografía de Jurgen Reisch, acompañada del trabajo de los directores de arte, George Chacon y Lynn Barron de RIA Images.

La segunda, es una imagen acreditada al fotógrafo Miller Mobley. Un reconocido retratista especializado en el jet set. Además de un trabajo conjunto del maquillista Carl Ray, la estilista Meredith Koop y la peinadora Yene Damtew.

Según una nota del Washington Post previa al lanzamiento de la biografía, Obama mandaba el mensaje de que su libro iba a ser todo, menos «un pesado tomo de política».

Conociendo a Prince, seguramente fue una sesión fotográfica meticulosamente planeada. Con toda la intención de mostrar sensualidad y sofisticación. Evidentemente como el músico concebía dichos conceptos en aquel entonces.

El resultado escogido de ambas sesiones es casi, si no es que el mismo. A la par muestran los hombros descubiertos, así como el cabello suelto y ondulado. El look de Obama es casual y glamoroso. El de Prince, atrevido y provocador.

¿Se puede juzgar el contenido de cada material por su portada? Por supuesto que no.

El editor del libro de Michelle Obama, en su momento opinó que: «Es un material de una honestidad infalible y un ingenio vivo. Un libro en el que Michelle cuenta su historia tal como la ha vivido, en sus propias palabras y en sus propios términos».

La producción de Prince, impecable como siempre, fue un reflejo de su ánimo en esa época. Su disco anterior, el «For You» de 1978, tenía una portada obscura y para el presente, estaba envuelto en un brillante cielo azul. La imagen de Reisch, es una de las más honestas e impactantes que se han tomado de «el artista».

Como conclusión, más allá de la influencia que se pueda ver de una imagen en la otra, les diré lo que encuentro:

  • En ambas se muestran a personas afroamericanas exitosas e influyentes.
  • Ambas son personas que comenzaron su carrera lejos de donde la terminaron.
  • Las dos, lograron abrirse paso hasta forjarse un título nobiliario en la élite de los Estados Unidos.
  • Una, llegó a vivir en la Casa Blanca. El otro, hacía caer Lluvia Morada.
  • Y evidentemente, tienen un lugar asegurado en la historia.

Prueba de ello, es que sus rostros lucen en sus respectivas portadas.

B.

Sólo se necesitan 30 días

Cambiar o generar un hábito, es cuestión de hacer lo que uno quiere hacer, por un mes seguido.

Sólo se necesitan 30 días para formar un nuevo hábito. O al menos eso es lo que nos dice Matt Cutts en su TED Talk.

Aunque la plática ya tiene algunos ayeres, (data del 2011), no deja de ser una de las pláticas más amenas que he visto de este tipo. Y sin duda, una de mis favoritas.

En su exposición, Cutts cuenta cómo al haberse sentido atrapado por la rutina, se inspiró en Morgan Spurlock, (sí, el tipo de Super Size Me), para intentar hacer algo nuevo por 30 días.

La idea es bastante simple. Piensas en algo que siempre hayas querido hacer durante toda tu vida y lo intentas por los próximos 30 días. Así. Como va. Como salga.

Hay que recalcar esto, porque es muy importante. Ni siquiera tienen que salirte bien las cosas, dado que estás comenzando. Simplemente haces lo que quieres, tal cual, durante 30 días seguidos, sin interrupciones.

Tal como lo explica en el video, 30 días es la cantidad de tiempo justa para añadir un nuevo hábito o quitarlo. Como en su caso, cuenta, lo fue trasladarse en bicicleta al trabajo, escribir una novela o dejar el azúcar, entre otros ejemplos.

Cutts relata que al final de este ejercicio se dio cuenta de tres puntos importantes:

  1. Su percepción del tiempo se volvió más memorable, en vez de que sólo se le pasara volando.
  2. Su confianza aumentó, ya que primero comenzó con hábitos sencillos y poco a poco fue dominando retos que en su momento le parecieron más complejos.
  3. Y por último, pero no menos importante, descubrió que si uno quiere algo lo suficiente, puede hacer cualquier cosa durante 30 días (o más, evidentemente).

¿Sus resultados fueron siempre exitosos? Por supuesto que no. Como cuenta en el caso de escribir una novela propia. ¿Es una gran novela? Noup. Es malísima. ¡Lo escribió en un mes! Pero por el resto de su vida, ¡ya puede presumir que escribió una novela!

El punto medular de todo esto es que cuando una persona hace cambios pequeños, sostenibles y que puede seguir haciendo, va a haber más posibilidades de que se realicen.

No hay nada de malo en los retos grandes y ambiciosos. Pero como es de esperarse, es más difícil que puedan afianzarse.

Seguramente algunos de ustedes han escuchado que un hábito se forma con sólo 21 días y en otros casos, habrán escuchado que se tarda hasta 66 días. Esto es muy variable en cada persona debido a factores como la insistencia, perseverancia, habilidades, personalidad e interés. Por lo que en perspectiva, 30 días no suenan tan descabellados.

Y en conclusión, eso es. Resulta que todo lo que uno tiene que hacer, es hacer eso que uno quiere hacer, durante un mes. El secreto, es simplemente no irse a dormir hasta que no hayas hecho tu acción del día. Puede que un día quizás duermas menos, pero conseguirás lo que quieres.

Como bien dice Cutts, los próximos 30 días de nuestras vidas van a pasar sí o sí. Entonces, por qué no pensar en probar algo que siempre se haya querido probar y darle una oportunidad.

Sin más, la plática:

Vía: TED Talks.

Saludos.

B.

Archivo morgue

Un archivo morgue es donde se guardan las cosas muertas que más tarde pueden regresar a la vida.

Siempre me he considerado un coleccionista.

Las personas que me conocen saben que junto de todo. Aunque todo este stuff, se puede dividir en tres categorías: objetos, ideas y «cosas» digitales.

Para los objetos, tengo la fortuna de contar con un pequeño cuarto de cachibaches. Algunas personas preferirían tener herramientas o más formalmente un estudio. Yo guardo todo tipo de cosas, que para mi, son bellas y tiene algún valor más imaginativo que otra cosa.

Con las ideas sucede algo similar. Desde hace más de diez años, por lo regular, llevo una libreta conmigo y apunto todo lo que se me ocurre. Curiosamente hasta el año pasado, descubrí que la metodología bullet journal es algo que me sienta bastante bien para el propósito. Cosa que ha logrado refinar mi costumbre de anotar todo.

De escribir en estas libretas, qué les puedo decir. Apunto pendientes, ideas, dibujo por placer y hago sketches de cosas diversas, entre otras muchas cosas más. En pocas palabras, una libreta que pueda llevar a todas partes, es algo que se ha convertido en parte de mi persona. A la fecha llevo redactados más de veinte volúmenes.

En cuanto a «las cosas digitales», en general uso aplicaciones como Feedly, Evernote y Pocket. Aunque para ser justos, nada me ha servido igual que un blog. De hecho, tener a la mano la colección de todo lo que veo en la web, es en parte uno de los propósitos de abrir el actual espacio.

Esto fue en su momento, una clave del éxito de mi primer blog allá por el 2007. Simplemente reseñaba todo lo que me llamaba la atención en Internet. De todos esos artículos, pude consultar información que me fue muy valiosa en cosas que hice después.

Con el paso del tiempo y de la mano de Austin Kleon, descubrí que a esto de coleccionar cosas para tenerlas a la mano y usarlas en distintos proyectos, se le llama «archivo morgue».

Originalmente, un archivo morgue es una colección de carpetas que contienen archivos, notas y recortes de artículos, que usaban en gran parte investigadores (principalmente investigadores forenses) y periodistas, para poder tener acceso a referencias rápidas.

Al transcurso de los años, este mismo uso se amplió a editores de video, siendo el lugar donde guardaban pietajes para películas, así como trabajos inactivos o proyectos que quedaban enlatados por una cuestión u otra.

La anécdota del nombre es un tanto curiosa. Resulta que los antiguos ficheros bibliográficos, así como algunos archiveros de metal, lucen (o solían lucir), como las gavetas en donde se guardan los cuerpos en una morgue. No es coincidencia que con el humor negro de algunos investigadores forenses, su archivo de referencias haya terminado nombrándose de esa manera.

Cuando vas juntando referencias que crees que te pueden servir después, mucha gente te ve como un acumulador. Hay una enorme diferencia entre ser un acumulador y ser un coleccionista. Aunque en la práctica, sólo existe una línea muy delgada que separa a uno con el otro.

El gran truco de esto, consiste en que los acumuladores juntan indiscriminadamente. Los coleccionistas son selectivos, sólo juntan las cosas que de verdad les gustan, porque ven algo especial en ellas.

Para muchas personas como yo, en donde parte fundamental del desarrollo de proyectos consiste en tener cientos de referencias a la mano, tener un archivo morgue resulta fundamental. En ocasiones, sólo se puede ser tan bueno como las ideas que uno recolecta con el paso del tiempo.

Mientras más buenas ideas se tengan a disposición, se pueden obtener mejores colecciones de referencias y por lo tanto, se tiene un espectro más amplio del cual uno puede dejarse influir para sacar adelante cierto tipo de proyectos.

El archivo morgue es por tanto, el lugar (físico o digital) para almacenar todas esas cosas que pueden servir para más adelante. Si hay algo que vale la pena guardar, se deposita en el archivo morgue. Y si se necesita un poco de inspiración, se revisa el archivo morgue.

Por mi parte, sólo me queda invitarlos a que ustedes queridos lectores, abran su propio archivo morgue también. Quién sabe, quizás con el tiempo, a lo mejor terminamos teniendo un archivo morgue tan popular como el del New York Times.

B.