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El mejor momento para comenzar algo

Comienza un nuevo año y se fijan nuevos objetivos. ¿Cuál es el mejor tiempo para iniciarlos? Spoiler alert: No es el 1º de enero y probablemente tampoco los días lunes.

Es un hecho. Un nuevo año comienza y aunque suene a cliché, cada día nos ofrece una nueva oportunidad. Este pensamiento positivo, sin duda será el aliciente que esperaban varias personas para poner manos a la obra.

Sin embargo, es bien sabido que muchos propósitos a inicios de año, a falta de convertirse en objetivos bien cimentados, se terminan disolviendo en el olvido conforme van avanzando los meses.

¿Qué se puede hacer para evitar, o en todo caso, minimizar el fracaso? O mejor dicho, ¿cuál es el mejor momento para comenzar a perseguir un objetivo, contando a favor las mayores posibilidades de alcanzarlo? Eso es justo lo que analizaremos a continuación.

¿Por qué no se cumplen los propósitos de inicios de año?

Enero es sin duda, uno de los mejores momentos para establecer prioridades respecto a los meses siguientes. Pero es también, un mes engañoso. A menudo se siente como el mes más largo y pesado del año.

Aceptémoslo o no, el periodo de fin de año previo, tiende a fomentar algunos malos hábitos profesionales y personales. No sólo eso, el inicio de año tiende a polarizarse por las personas que lo inician a tope de energía. Sin embargo, en ambos casos, sabemos que la respuesta será desfavorable. Unos por desapego, otros por desgaste.

Razones hay varias. Al cerebro le cuesta transformar en hábitos las resoluciones que se hacen en este periodo. Algunos propósitos no son los más adecuados para quienes se los formulan. U otros simplemente van postergando sus iniciativas hasta que se pierde el interés. Por lo que dependiendo de la fuente que se consulte, en promedio, casi nueve de cada diez propósitos terminan abruptamente en alguna parte del camino.

Todos hemos visto repetidamente alguna de estas escenas: La persona que nunca ha ido al gimnasio, prometiendo hacer al menos treinta minutos de ejercicio diarios. Aquella otra que está atada al E-mail pasada la media noche, planeando leer una hora diaria por placer. O aquel otro que jura que va a dejar el azúcar, después de terminar su segundo postre.

Todas personas con un alto potencial y deseos de alcanzar grandes logros. Pero desafortunadamente estresadas al verse sobrepasadas por planes ambiciosos. ¿Por qué?

Este es un vicio muy arraigado en nuestra cultura. Cuando se nos presenta un problema que requiere un cambio de comportamiento, nos abalanzamos sobre él con grandes objetivos, solo para encontrarnos atrapados en un ciclo contraproducente.

Desde pequeños, en la casa y en las escuela, se nos programa mentalmente para “ir a lo grande” y “siempre querer más y más” como la única opción de desarrollo. Sumado a no tener una cultura de aprender del fracaso, sino castigarlo.

De tal manera, los grandes objetivos son más onerosos que motivadores. Para lograrlos, se requiere mantener nuestras vidas ocupadas y un esfuerzo que resulta desalentador. Aún peor, no alcanzar una meta elevada crea una espiral negativa de decepción que disuade acciones futuras. En lugar de caminar hacia adelante, nos deslizamos hacia atrás. ¿Qué se puede hacer al respecto?

La mejor manera de comenzar una nueva meta

Por más trivial que parezca, la única manera de alcanzar una meta es comenzar a trabajar en ella. El truco está en dominar el cuándo y el cómo. Comencemos por el primer punto. Evidentemente muchas personas pensarían, “¡Ahora mismo!”. Pero no es tan sencillo. Si así fuera, todo el mundo cumpliría con sus objetivos.

Una investigación publicada en la revista Psychological Science ha encontrado el punto clave para todos aquellos que buscan comenzar algo: Los “hitos del tiempo”, también conocidos como “hitos temporales”.

Un hito temporal es aquel punto del tiempo en el que un individuo percibe de manera personal y orgánica, el momento exacto para un “nuevo comienzo”. Como es de esperarse, los más comunes son inicio de año, los días lunes y el momento al despertar. Pero no son todos y conviene saber cómo usarlos a favor, pues pueden ser engañosos.

Una de las cosas que más nos motivan a las personas, es imaginarnos en el futuro. Quiénes seremos, qué haremos y qué hemos logrado. Cuando queremos hacer un cambio, reconocemos que queremos ser una mejor versión de nosotros mismos.

Los psicólogos lo saben. Las personas se motivan cuando comienzan con una pizarra limpia. El pasado ya quedó atrás y un nuevo comienzo nos motiva a perseguir nuevos objetivos. Y algunas fechas específicas y significativas que separan un “viejo yo de un nuevo yo” resultan ser ideales para esto.

Los investigadores notaron la importancia de estos hitos temporales mediante la realización de una serie de estudios, en donde 165 participantes describieron una meta que querían perseguir en un futuro cercano. Luego se les dijo que podían recibir un correo electrónico para recordarles el objetivo, con la opción de elegir qué día de la semana recibirán el recordatorio.

Dado que la investigación se llevó a cabo durante la tercera semana de marzo, algunos participantes etiquetaron el jueves como “el comienzo de la primavera”. Dejando entrever de esta manera que la gente eligió este jueves en particular 3,5 veces más a menudo que cualquier otra ocasión en el mismo mes.

El mismo equipo de investigación descubrió que analizando los datos de las búsquedas de Google, existía un aumento en la actividad de palabras como “dieta” al comienzo de la semana, el mes o después de algunos días feriados.

Por último, encontraron resultados similares cuando analizaron información de un gimnasio universitario. Los estudiantes usaban las caminadoras y las pesas muchos de estos mismos días, incluso los días después de un cumpleaños. Algo con lo que muchos de nosotros probablemente podamos sentirnos identificados.

Por lo tanto los hitos temporales más comunes son: Inicio de año, los días lunes, el momento de despertar diariamente, cumpleaños, días festivos, los primeros días del mes, algún cambio de estación en el año y el día de incorporación a un nuevo trabajo. Y por supuesto, esto funciona aún mejor si el día escogido tiene un significado en particular para la persona.

Como señalan los investigadores, la abundancia de fechas para comenzar a lo largo del año, ofrece oportunidades repetidas para que las personas intenten un cambio personal positivo. Por lo que incluso si fallan inicialmente, pueden obtener un éxito posterior. Es tan sólo cuestión de encontrar un hito temporal que haga sentido en nuestras vidas.

Inicio de año y días lunes. Hitos temporales engañosos

Apegarse a un hito temporal significativo, aumenta las posibilidades de conseguir algún objetivo, pero no nos asegura un éxito rotundo. Hay hitos temporales que resultan bastante atractivos para la mayoría de las personas, pero que resultan algo engañosos. El primero es justo el inicio de año.

Tal como explica el doctor Ramani Durvasula, psicólogo clínico y profesor de  la Universidad Estatal de California, “iniciar con un propósito el 1º de enero es el peor día posible, porque todo el mundo está fuera de su rutina habitual”.  “El mejor momento es en todo caso, el 1º de febrero, después de adquirir nuevamente un hábito. Y de esa manera, verificar el progreso de lo que se desea, mes con mes”, agrega.

“El 1º de enero no es necesariamente el mejor momento para comprometerse con los cambios de estilo de vida”, explica Pauline W. Wallin, Ph.D. Y explica, “Cuando llega el año nuevo, tendemos a esperar que la autodisciplina se imponga mágicamente. Y lo hace, a veces durante varios días. Pero luego, comenzamos a resentir las reglas que nos impusimos y nos rebelamos en pequeñas formas, debido a que nos exigimos muy poco durante diciembre”.

El segundo hito temporal engañoso, son los días lunes. Comenzar de esta manera se basa en un pensamiento erróneo. En la menos pesimista de las situaciones, se tiene en mente que adoptar un nuevo hábito será difícil, pero se asume que se podrá ser una persona nueva y diferente al comienzo de una nueva semana.

De esta manera se apuesta por tener más concentración y disciplina, pero hay buenos argumentos que demuestran que esto no es así. Nuevamente no se es una persona nueva de la noche a la mañana. Al contrario, se tiene exactamente la misma cantidad de fuerza de voluntad que cualquier otro día.

La gran desventaja del lunes como hito temporal, es que está saturado por las tareas que las personas le asignan al verlo de esta manera. Es fácil hacer un recuento: El lunes inicia la semana laboral, que por lo regular está saturado de reuniones, revisiones de nuevos proyectos, llamadas a clientes y chequeo de listas de pendientes.

Si se desea comenzar un nuevo hábito o una nueva tarea, al iniciar ésta el día lunes, competirá contra toda esa avalancha de otras decisiones y responsabilidades previas. Así, las mejores intenciones pueden verse desplazadas por el ajetreo. Cuando se tiene un montón de cosas al comienzo de la semana, seguramente el nuevo hábito no será una de ellas.

El mejor momento para comenzar en nuevo trabajo

Ambas situaciones anteriormente mencionadas, por lo regular se ven entrelazadas al inicio de una nueva etapa laboral. Y sí, por lo regular, también a inicios de año, muchas personas buscan cambiar de lugar de trabajo.

Si bien el lunes podría parecer la elección más obvia para comenzar en un nuevo puesto de trabajo, nuevamente la cultura de saturación al inicio de semana no juega a nuestro favor. Tan sólo hace falta escuchar los comentarios de muchas personas un lunes cualquiera, sobre lo pesado que es volver al trabajo después de dos días completos de descanso. Incluso con los ejecutivos, no es raro toparse con lamentos de tener que volver al trabajo.

De esta manera se inicia la espiral de presión al comienzo de semana. Es común que la reunión de departamento sea los lunes por la mañana de cada semana. Los asistentes no sólo están preocupados por asistir y los temas a tratar, sino que ser presentado en ese mismo momento puede llegar a ser incómodo e intimidante.

Acorde con la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos, este sesgo de exclusión hacia los nuevos elementos de un equipo, se ven reflejados en la retención de talento durante una relación laboral.

Luego entonces, ¿cuál es el mejor día para iniciar en un nuevo trabajo? La respuesta es los días miércoles. Esto se debe a que dentro del lugar de trabajo ya transcurrió la presión post-lunes y se acerca el aura positiva del viernes.

Es cuestión de pensar qué es lo que hacemos cuando somos recién contratados. Una persona inicia un recorrido que va de presentarse con todos sus compañeros sabiendo que no recordarán su nombre, una sesión de papeleo con Recursos Humanos, una visita a Sistemas para que configuren su equipo de cómputo y finalmente acoplarse al lugar que le asignen.

Es abrumador. Por más obvio que parezca, las personas necesitan acoplarse, ubicar donde están los baños, las mesas de comida, el dispensador de agua, cómo usar la cafetera e incluso, dónde se encuentra la tienda de la esquina más cercana.

Cuando se inicia a mediados de semana, desde el puesto gerencial más alto al operativo más básico, nos permitimos sentir una atmósfera más feliz y productiva, con menos presión y más tiempo para adaptarnos y aclimatarnos.

¿Realmente necesitamos llegar a un nuevo trabajo un lunes? Ciertamente no. En la práctica, tanto para Recurso Humanos como para Contabilidad, la fecha más adecuada para un ingreso es los días primero y quince del mes. Si podemos aprovechar esto a nuestro favor, qué mejor.

El mejor día para comenzar un nuevo hábito

Durante varias semanas, la escritora sobre temas de productividad, Laura Vanderkam, realizó un seguimiento de su tiempo para saber qué tendencias resaltarían al final de su investigación.

La conclusión a la que llegó, es que si realmente se desea comenzar con una nueva resolución buscando una mayor probabilidad de éxito, entonces se debe comenzar un día jueves.

“La semana laboral tiende a ralentizarse para entonces. El miércoles es el día laboral más largo y disminuye después. Comenzar nuevos hábitos se trata de encontrar impulso y mantenerlo. El jueves es el día perfecto para eso”, comenta.

Y continúa, “Los jueves se inician menos cosas, por lo que se puede concentrar energía y concentrarse en una nueva rutina. Al día siguiente, el viernes, se puede reforzar esta rutina con pocas distracciones. Después, el fin de semana, se puede continuar con esta dinámica o evaluar el resultado de ambos días. Y para cuando llega el lunes, ya se tienen varios días practicando el hábito”.

Micro hábitos: El truco para lograr grandes objetivos

Es genial soñar en grande, pero la manera de llegar lejos no es avorazarse, sino comenzar poco a poco. Para eso existen los micro hábitos.

Los micro hábitos son pequeños componentes de un hábito más amplio. Al dividir un trabajo ambicioso en otros más pequeños y alcanzables, se construye con insistencia a través de periodos de tiempo. Es así como se completan los grandes objetivos.

Por ejemplo, cuando comencé a practicar la jardinería, mi micro hábito fue dejar una cubeta de agua llena todas las noches, para que al día siguiente a primera hora, no olvidara regar mis plantas diariamente. Al paso de más de un año, esto se me hizo una costumbre y una preocupación menos.

La idea de realizar cambios a través de pequeños hábitos no es nueva. Es algo de lo que se ha escrito y discutido bastante. Aún así, es algo que cuesta mucho trabajo implementar comúnmente.

Una vez más, es necesario resaltar que somos adoctrinados y recompensados ​​por pensar en grande, no por ejecutar en pequeño. Es posible que nos sintamos tontos al hacer algo minúsculo. Que dedicar tiempo a tal cosa puede parecer que no vale la pena, por lo que nos convencemos de no hacerlo al principio. Cualquier cambio en nuestra rutina y comportamiento arraigado es difícil de asimilar.

Para tener éxito con los micro hábitos, se debe ser deliberado, constante para mantenerlos y acomodar todo lo posible para facilitar que sucedan. Con eso en mente, estos cinco pasos pueden ser de utilidad:

  • Hay que hacer el hábito “ridículamente pequeño”

Por ejemplo, si leer durante una hora cada noche es demasiado largo, se puede reducir el tiempo de lectura a 45, 30 o menos minutos, hasta que uno piense “Eso es tan ridículamente pequeño que no vale la pena hacerlo”. Ahí está la medida mínima. Hay que apuntar a lo pequeño.

  • Deben realizarse con un mínimo esfuerzo

Es cuestión de ejecutar un nuevo ritual todos los días, hasta que se convierta en algo que no se tenga la tentación de aplazar para otro momento. Con la costumbre a cuestas, poco a poco se puede ir incrementando el nivel de esfuerzo.

  • Registrar el progreso de la tarea

Como dice el refrán, “Si se puede medir, se puede mejorar”. Un proceso de registro y medición puede ayudar a conseguir lo que se busca, además de ir implementando mejoras en el camino. Existen varias formas de hacerlo, como un simple checklist. O en mi caso, con la ayuda de un tracker de días que adjunto a mi bullet journal.

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Tracker de 30 días en mi bullet journal.
  • Mantenerse firme

Si es difícil pensar en pequeño, el reto está en mantenerse pequeño. En otras palabras, está bien ser ambicioso, pero no ser desmedido.

Esto ocurre frecuentemente con las personas que desean ejercitarse. Hay quien comienza con dos flexiones al día. Al ver que pueden obtener más, al día siguiente aumentan a cinco flexiones y al siguiente a diez. ¿El triste resultado? En dos meses dejan de hacer ejercicio ya que han ampliado sus metas de manera irrealmente rápida.

Hay que mantener el micro hábito original el tiempo suficiente. Al menos de uno a tres meses. Luego, crecer poco a poco. Un 10% por iteración no está nada mal.

  • Buscar apoyo para no abandonar

Contar con alguien que apoye nuestro micro hábito y que incluso, nos lo recuerda insistentemente es algo que se puede aprovechar. Por lo regular, cuando alguien falla constantemente en actuar de acuerdo con su micro hábito, esta persona de apoyo ayuda a refinar aún más la tarea o abordar los posibles obstáculos para la acción.

Como tip, un grupo pequeño brinda más apoyo en lugar de una sola persona, creando un vínculo más fuerte de responsabilidad.

Alcanzar cualquier meta es cuestión de poner en marcha las cosas

Este año puede ser el elegido para cambiar el rumbo de todo. Los motivos para hacer cambios positivos permanentes abundan. Y por supuesto, iniciar es solo el comienzo de la batalla. Mantenerse motivado requiere determinación y esfuerzo.

Adoptar la mentalidad correcta es determinante. De hecho, cuatro de las seis peores maneras de comenzar el año como persona o empresa, tienen que ver con una falta de planeación adecuada:

  • Los propósitos no se convierten en objetivos y falta una planeación anual

Sin importar si se trata de un plan personal o de una empresa, el punto es que hay que tener bien claros los objetivos. En este caso, creo que les será de mucha utilidad tanto el formato de planeación anual, al igual que la guía para plantearse objetivos SMART que publiqué antes en el blog. Con esto ya no tendrán excusa para cumplir con este punto.

  • Permanecer todavía en “modo vacaciones”

Sentir letargo por el arranque de año, tomar las cosas con calma o incluso sobrellevar la famosa cuesta de enero, no significa que todavía se esté de vacaciones. En realidad, debería ser un aliciente para poner las cosas en marcha.

  • Arrastrar los problemas del año anterior

Es bien sabido que no todos los problemas se pueden solucionar de la noche a la mañana. Justo por eso, inicio de año es buen momento para tomar cartas en el asunto.

Ya sea para dejar ir a un colaborador insatisfactorio, tomarse el tiempo de evaluar los puntos de oportunidad, o arrancar una campaña de marketing digital. La narrativa de inicio de año nos habla de un nuevo comienzo. ¿Por qué no deshacerse de todo lo obsoleto del año pasado?

  • No tener motivación

Tanto motivarse como recargar energías, no siempre es fácil. Pero es algo que sin duda alguna, se debe resolver. Tener en claro, o en su caso, descubrir lo que impulsa a uno, es una manera ideal de abordar el año de manera resolutiva.

El cambio siempre llega tras un ejercicio de honestidad. ¿Cuántos proyectos se nos han estancado por postergarlos al día, semana o mes siguiente? Encontrar un hito temporal significativo no se trata de postergar las cosas, sino de marcar un punto de inicio y trabajar gradualmente hasta conseguir lo que se desea.

A final de cuentas, el tiempo es arbitrario de muchas formas diferentes. Echando mano de los hitos temporales, los micro hábitos y estando preparado con una planeación, seguro se puede encontrar el momento adecuado para transformar ese propósito en un objetivo realizable.

Ya con esta información, seguramente podemos parafrasear al buen @Allan05, “Los ciclos no empiezan (ni terminan) el 1º de enero. Empiezan cuando lo decides”. Y como lo explica Matt Cutts en su TED Talk, sólo se necesitan treinta días para cambiar o reafirmar cualquier cosa.

Y en el peor de los casos, si se tiene que comenzar de nuevo, también ya vimos que el año nos ofrece un cúmulo de oportunidades a la vuelta de la esquina. Lo que nos da una mayor probabilidad de mantenernos en camino a nuestra meta, que de tropezar. Todo es cuestión de darle un significado a nuestro punto de comienzo.

B.

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