Aquí se han aguantado
decisiones equivocadas,
manchas accidentales e incidentales,
cortes, rupturas y desviaciones,
golpes por encima y patadas por debajo.

Pero también ha sido el soporte
del comienzo de muchas buenas cosas,
de noches de desvelo que no se sienten,
un lugar para soportar la carga,
el sitio con el plan maestro.

Simple y llanamente, la mesa de trabajo.

B.

Dejar ir.
Dejar ir el deseo malgastado.
Dejar ir el deseo del sinsentido.

Ese deseo de tener, 
lo que se cree que se tiene,
pero que nunca se ha tenido.

Dejar ir el deseo, la lujuria,
la pasión carnal que no existe.

Dejar ir,
para dejar de tener una X en la frente.
Para que lo que es carnal sea en la carne,
no sólo en la mente.

B.

Una acción sin pensar,
seguida de una irremediable caída libre,
colisionando y estallando sin más remedio.

Primero, sonoro como un llamado al cáliz.
Después, el sonido de granizo lloviendo desde el cielo.

La forma cambia.
Nacido como vasija transparente,
disperso como esquirlas en el suelo.

Sólo quedan partículas prismáticas,
desechos, un descuido y el recuerdo.

B.