Está oscuro, pero no tan oscuro

Una nota sobre dejar constancia de algo que seguramente es efímero.

Son las 10:00 p.m.

Subo a la azotea.

Está oscuro, pero no tan oscuro.

La noche es un poco calurosa, pero si el viento sopla, trae el fresco. Tiendo algo de ropa al aire, en medio de esa semipenumbra.

Veo a mi alrededor.

Hay algunos edificios más altos que me tapan la visión periférica. Sin embargo, a cambio me regalan la vista nocturna hacia el interior de algunas casas con la luz encendida. Cocinas del edificio de la esquina, en su mayoría.

En lo más alto de los edificios: tinacos.

Tanques de agua que parecen mastodontes durmientes, uno al lado del otro.

Contemplo el sonido.

Decido grabarlo.

En la penumbra se oyen los grillos, pero también el bullicio lejano de la ciudad: música a lo lejos, autos pasando por un distribuidor vial más allá, el tronido de unos cuetes de alguna celebración en alguna iglesia.

Grabo para dejar registro.

B.


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