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Me lo puse de recordatorio.
Se los comparto, por si también lo quieren aplicar. 👇

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¿En qué momento se usa cada uno al escribir? Aquí está la explicación.
Esto es de esas cosas que uno cree que ya tiene claras… hasta que toca escribirlas. Y sí, es una duda muy común. Pero también es de esas que, una vez que entiendes el truco, ya no se te olvida. Así que aquí va, para mí y para quien más lo necesite.
Va junto y sin tilde. Es una conjunción. Sirve para unir ideas y dar una razón.
Ejemplo:
Está aquí porque le pidieron que viniera.
Va separado y sin tilde. Aquí se juntan una preposición (por) y un pronombre (que). Un tip útil: muchas veces se puede reemplazar por por el que, por el cual, por la cual, etc.
Ejemplo:
El motivo por que se enojó es una tontería.
(= El motivo por el cual se enojó…)
Va junto y con tilde. Es un sustantivo, como decir “el motivo” o “la causa”.
Ejemplo:
Justo aquí el porqué de haber escrito este libro.
(Si lo puedes poner con “el” delante, como el porqué, es este caso).
Va separado y con tilde en qué. Se usa cuando estás preguntando (aunque no siempre lleve signos de interrogación).
Ejemplo:
¿Y por qué no me dijiste?
Espero que este recordatorio les sirva tanto como a mí. Lo escribí justo para eso: para no volver a dudar la próxima vez que me enfrente a una de estas combinaciones. Porque sí, el idioma a veces se enreda… pero también se deja domar.
B.

Sin duda, uno de los mejores consejos a tomar en cuenta, antes de comenzar con cualquier cosa.
Desde el otro día, les platicaba que he tenido la oportunidad de pasar por varios emprendimientos. Desde agencias de publicidad, hasta convertirme en panadero.
Todas han sido experiencias dentro de áreas que son de mi agrado e interés. Lo curioso aquí, es que de cierta manera, antes de emprender cada una de estas aventuras, he recibido el mismo consejo, más o menos con las mismas palabras.
La primera vez, fue por allá del 2007, mientras estudiaba para convertirme en creativo publicitario. En ese entonces, una de las tareas era buscar anuncios que a nuestro parecer fueran malos, analizarlos y convertirlos en piezas creativas.
Es bien sabido que en mucho de los casos, la publicidad es molesta porque, además de ser intrusiva, su mensaje es vacío, precario y hasta insultante. Pero no así cuando es bien realizada. Por ejemplo, todos odiamos que interrumpan un programa de TV, pero por otra parte, muchos esperan ver los comerciales programados durante el Super Bowl.
Después de varias prácticas y lecciones, uno de los consejos más comunes entre todos los instructores era: «Para hacer buena publicidad, haz la publicidad que a ti te gustaría ver».
Tiempo después, me dediqué a hacer pan. Como era de esperarse, quise profesionalizarme en el ramo y tomé varios cursos de gastronomía, panadería y repostería.
El pan es algo maravilloso. Uno de los alimentos más ricos en todos los sentidos de la palabra. Sobre todo, si se opta por materia prima de primera calidad, en vez de productos químicos para industrializar su preparación.
Fue en el apasionante mundo de las masas, en donde varios maestros panaderos me pasaron «su receta» para hacer buen pan. Y ahí estaba, una vez más: «Para hacer buen pan, haz el pan que a ti te gustaría comer».
No fue tan distinto cuando aprendí el proceso de elaboración de cerveza. Después de tomar varios cursos, no fueron pocos maestros cerveceros los que coincidieron con la fórmula ganadora: «Para hacer buena cerveza, haz la cerveza que a ti te gustaría beber».
Y sí, cabe mencionar que a estas alturas, quizás todo sea una y otra vez la reinterpretación de aquella frase que dice: «Si quieres ser escritor, comienza por escribir el libro que quieras leer».
Como sea, es uno de los mejores consejos de los que pueden echar mano. Sobre todo, cada vez que tengan la intención de iniciar algo.
B.
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