A veces, volver empieza con no saber muy bien cómo volver.
Desde hace días tengo la intención de retomar este blog.
No sé si decir “retomar” sea la palabra correcta, porque la verdad es que también siento que estoy algo oxidado escribiendo. Como si las ideas estuvieran ahí, pero todavía no encontraran bien la puerta de salida.
También me pasa algo curioso: siento que tener un blog ya no conecta como antes. O al menos no de la misma manera. Antes un blog podía sentirse como una casa abierta. Ahora, a veces, se siente más como una casa con las luces prendidas en una calle por la que ya casi nadie pasa.
Pero bueno… La casa sigue siendo mía.
El caso es que tenía varios temas de los que quería hablar. Varios. Demasiados, tal vez. Y de pronto se me juntaron todos en la cabeza. Se amontonaron tanto que, en lugar de escoger uno, me quedé pasmado.
Así como cuando vas cruzando la calle y de pronto aparece un coche a toda velocidad. Sabes que deberías correr, avanzar, reaccionar. Pero por alguna razón te quedas quieto, viendo las luces, como perro deslumbrado.
Algo así me pasó con las ideas.
Quería escribir de una cosa, luego de otra, luego de otra más. Y al final no escribí de ninguna.
Pero quizá este texto sea justamente eso: el primer paso para volver. No el gran regreso, no la gran declaración, no el manifiesto definitivo de nada. Solo una forma de decir: aquí sigo. Quiero volver a escribir. Quiero recuperar el ritmo. Quiero ver qué sale.
Y quién sabe. Quizá no solo sea escribir. Quizá también vengan otras cosas. Otros formatos. Otros contenidos, como les dicen ahora. Otros experimentos.
Vamos viendo.
Si todo sale bien, nos estaremos leyendo con más frecuencia.
Saludos.
B.

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