• Una chispa diaria para escribir

    Hay días en los que escribir no empieza con claridad, sino con una excusa mínima para seguirle dando.

    Estaba pensando sobre qué escribir el día de hoy, justo para mantener la continuidad de estos días.

    Le doy un poco de vueltas porque sí tengo cosas que quiero platicarles, pero todavía las estoy desarrollando un poco más. Y la neta, aún sigo desempolvándome en esto de la escribida.

    En el mientras, recordé que cuando usas WordPress como gestor de contenido, existe esta onda del plugin de Jetpack que se llama Daily Prompt.

    Si esta línea se oye toda compleja y mafufa, aguanten, queridos lectores. No es crema en los tacos.

    Me explico: WordPress es una plataforma que te permite crear, organizar y publicar contenido en un sitio web sin tener que programarlo todo desde cero. Es la herramienta que me facilita publicar en este blog. Por eso se llama gestor de contenido.

    Un plugin, por su parte, es una pieza extra que se instala en WordPress para agregarle funciones nuevas a tu sitio sin tener que programarlas desde cero.

    Y, a su vez, una de esas funciones es justo Daily Prompt.

    Daily Prompt es un bloque de Jetpack que te sugiere una pregunta o disparador diario para escribir una entrada cuando no tienes mucho norte para arrancar. O sea, sí, medio cuando te quedas dos-tres seco de ideas… ¡pero igual funciona!

    Es una invitación diaria a escribir: Jetpack te da un tema, tú lo respondes desde tu blog.

    Y la neta, puede funcionar como una chispa diaria para convertir una pregunta simple en una publicación personal.

    Al principio te quedas así de: “¿Cómo puedes creer que una persona que quiere escribir se queda sin tema de escritura?”.

    Y pues sí pasa.

    Se los dice el que escribe acá, atrás de este teclado.

    Luego, cuando descubres y echas mano de este tipo de herramientas, como la que aquí les platico, también puedes pensar: “No manches, esto es para banda que para todo tiene opinión”.

    Pero bueno, ya entrados en calor, en parte sí.

    Aunque también, la neta, la gente que escribe por gusto y que además usa estas herramientas, sí se tomó el tiempo y tuvo las ganas de expresarse acerca del tema propuesto.

    Eso, más que crítica, merece reconocimiento. Porque esas personas sí tuvieron la iniciativa de sentarse a escribir cuando uno, en muchas ocasiones, nomás se queda así de: “…”.

    Y bueno, irónicamente, en este momento pensé que iba a recurrir a esa herramienta para escribir algo hoy. Pero el simple hecho de hablar de esto ya hizo que tuviera algo que platicarles. Jejeje.

    Igual y en futuras entradas sí la aplico para que vean cómo funciona y de qué va.

    Mientras, ya salió el post de hoy.

    B.


    Publicado el

    en

    por

    Etiquetas:

  • Esto va de mostrar

    Vuelvo a escribir sin tener todavía todo resuelto, pero con la intuición clara de que algo necesita salir a la luz.

    A la par de que he estado retomando la escritura en este blog, también he estado pensando sobre qué quiero hablar y cómo lo voy a decir.

    La premisa básica es: mostrar.

    Inicialmente pensé en “mostrar mi trabajo”, siguiendo los consejos de Show Your Work, de Austin Kleon, uno de mis autores favoritos.

    Sin embargo, parte de mi trabajo es estar al tanto de los medios digitales. Y si bien quiero investigar con certeza cuál es el estado de los blogs en 2026 —año en el que se escribe esto—, la verdad es que empíricamente uno se puede dar cuenta de que ya no son la fuente de contenido que eran, por ejemplo, allá por 2007, cuando comencé a escribir en este noble medio.

    Pero eso no es un impedimento.

    Yo quiero venir aquí a escribir y a publicar.

    Justo en este preciso momento, de eso va el ejercicio. Después, ya veremos.

    Y en ese “después, ya veremos” estaba, en parte, documentar cómo actualizo este sitio y, sobre todo, cómo le doy una manita de gato a su SEO.

    Pensé que iba a estar papita, pero ya haciendo la recopilación de las notas que quiero documentar se armó toda una ruta que vive por sí sola.

    Anyway.

    Ya no me quedo entonces solo con la idea de “mostrar mi trabajo”, sino más bien con algo más simple y llano: mostrar.

    Quizás los posts de estos días, en los que me he estado quitando el óxido de encima, estén un poco parcos. O quizás un poco redundantes.

    Pero bueno, el ejercicio es justamente ese.

    Van a ver que esto va a crecer y a esponjar como pan con levadura.

    B.


    Publicado el

    en

    por

    Etiquetas:

  • Ahí estaba el post del día… Ahí estaba…

    Hay ideas que cruzan por la cabeza, prometen convertirse en algo y de pronto… algo se mueve y se vuelven puro rastro.

    Estaba cenando tranquilamente mientras pensaba sobre qué escribir el día de hoy.

    En eso, se me ocurrió una frase que me gustó. Pero pensé que tal vez no era tanto para un post largo, sino más bien algo por el estilo de un statement. O sea, algo más cercano al viejo Twitter o justo a los status de WordPress.

    Y pensé: ahora que tengo planes de remodelar mi blog y que quiero seguir escribiendo, quizás valga la pena incluir un tipo de post, o incluso una sección, para este tipo de contenidos más breves. Algo más en modo declaración, apunte, pensamiento suelto, fogonazo.

    Y estaba yo elucubrando sobre eso, cuando se me olvidó la frase en sí misma. ¡Plop!

    Por andar pensando en la inmortalidad del cangrejo, ni siquiera me dio tiempo de anotarla.

    Luego, estaba explorando mis apuntes en Keep —al cual, por cierto, no había utilizado tanto como ahora y cada vez le veo más sentido de utilidad que solo ser una app para tomar notas random—, cuando sucedió lo mismo.

    No sé qué vi que dije: “Ah, ¡pero por supuesto! Si tomo este tema, ahí está el post del día”.

    Y estaba por anotarlo cuando cambié de ventana, algo más me distrajo y lo perdí.

    Y bueno. Tropiezos míos aparte, la neta es que ando contento por volver a escribir. Tomo todo esto como seña de que quiero contarles sobre todo lo que encuentro.

    Pero, para variar, mi tema no es que no tenga tema. Es que tengo tantas cosas en la cabeza que una sepulta a la otra y luego se me olvida qué iba a decir.

    Ya saben: uno de esos episodios en los que entras a la cocina y te quedas pensando a qué ibas a la cocina.

    En fin.

    Creo que es una buena seña que quiera escribirles acerca de todo lo que veo.

    Ahora la cosa es que no se me escape en la inmensidad.

    B.


    Publicado el

    en

    por

    Etiquetas:

  • Está oscuro, pero no tan oscuro

    Una nota sobre dejar constancia de algo que seguramente es efímero.

    Son las 10:00 p.m.

    Subo a la azotea.

    Está oscuro, pero no tan oscuro.

    La noche es un poco calurosa, pero si el viento sopla, trae el fresco. Tiendo algo de ropa al aire, en medio de esa semipenumbra.

    Veo a mi alrededor.

    Hay algunos edificios más altos que me tapan la visión periférica. Sin embargo, a cambio me regalan la vista nocturna hacia el interior de algunas casas con la luz encendida. Cocinas del edificio de la esquina, en su mayoría.

    En lo más alto de los edificios: tinacos.

    Tanques de agua que parecen mastodontes durmientes, uno al lado del otro.

    Contemplo el sonido.

    Decido grabarlo.

    En la penumbra se oyen los grillos, pero también el bullicio lejano de la ciudad: música a lo lejos, autos pasando por un distribuidor vial más allá, el tronido de unos cuetes de alguna celebración en alguna iglesia.

    Grabo para dejar registro.

    B.


    Publicado el

    en

    por

    Etiquetas:

  • Que se haga para que se haga

    En ocasiones, importa más hacer el gesto mínimo de llegar al final del día que tener algo importante que decir.

    Antes de que acabe el día, paso a escribir algo.

    Pienso que si quiero escribir —o si quiero demostrarme a mí mismo que quiero escribir—, pues tengo que ponerme a hacer eso: escribir.

    Pasé a dejar mi nota del día. Un poco redundante, un poco sin tema, un poco nada más por no dejar. Y es que, para no perder una racha, lo primero que hay que hacer es tener una racha.

    Es decir, ando acá que viendo que si quesque, que a ver si sí, que si no, que cómo no, que quién sabe… pero sí. Entonces, ¡pues a darle átomos!

    O sea: vengo a darme el regalo de mantener el compromiso conmigo mismo de escribir algo diario. No porque “tenga que” —que además ya me conozco y me cagan mucho esas cosas en plan “tengo que… porque a huevo”—, sino más bien porque quiero y porque puedo, aunque casi no llego.

    Quizás no es mucho. Quizás no tiene mucha carne. Pero es honesto.

    Y es para que no falte, aunque no haga falta.

    Que se haga, para que se haga.

    Para quitar el cochambre, evidentemente hay que tallarle duro. Pero igual, primero probamos con qué estropajo darle. Y para que se caiga el óxido, una parte es quitarle el óxido, otra parte es ponerle aceite y otra parte es darle movimiento, aunque cueste las primeras veces.

    Yo sospecho que no me leen aún. Así que si pongo esto aquí es más para mí que para nadie más.

    Pero si por algún motivo alguien lee esto: saludos, queridos lectores.

    B.


    Publicado el

    en

    por

    Etiquetas: